El uso de las TIC en las aulas incrementa la formación digital de las familias

Marzo 28, 2016

Hay anécdotas que simbolizan el impacto del aprendizaje horizontal con las TIC mejor que las estadísticas y los sesudos proyectos o informes sobre actuaciones institucionales. Hace unos años una madre presumía en mi presencia de las enseñanzas que le había aportado su hija cuando desde la institución educativa donde estudiaba le pedían su correo electrónico, como única forma de comunicación escrita oficial de la escuela con todas las familias del centro. La adolescente, que usaba la tecnología cada día en clase, le creó una cuenta y le introdujo poco a poco en las diferentes herramientas gratuitas que le brindaba Google y otras plataformas. Esta familia, de un país latinoamericano, comenzó a establecer constantes intercambios comunicativos gratuitos desde España con las personas que había dejado en su lugar de origen. Recientemente, la madre me envió un mensaje de gratitud por ‘el mundo’ que acaba de descubrir gracias a la formación de su hija.

Hay múltiples factores que condicionan las actuaciones educativas programadas para llegar a casos de éxito como el citado antes. Aparte del desconocimiento, uno de los más graves es la desigualdad económica entre las personas: no propician el uso de las TIC a nivel masivo y encima favorecen la discriminación de alumnos por causas ajenas a ellos.

La educación debe velar siempre por el principio de igualdad de oportunidades en las aulas. Tamaña empresa a menudo se convierte en una ardua tarea, difícil de conseguir por la incidencia de factores sociales y ambientales que dificultan aún más la apuesta por metodologías innovadoras, para las que es muy necesaria la apropiación de las TIC en las familias y en los centros educativos.

Las brechas digitales y sociales amenazan a grandes colectivos de población. Pero hay cuestiones previas que son fundamentales: se debería valorar si vale la pena la introducción de la tecnología en las aulas cuando lo prioritario de muchos hogares es cubrir las necesidades más básicas como la alimentación, la vivienda o la salud. No obstante, a menudo se observan interesantes y prácticas decisiones personales en zonas en vías de desarrollo, como optar por un celular para acceder a la sociedad global, antes que dedicar ese dinero a otras inversiones.

En este contexto, para educar con TIC interesan políticas estatales (y también privadas) de ayudas con expectativas de futuro, con programas de distribución o rebaja en el precio de computadoras y con diferentes estrategias para acceder a Internet gratis o a un precio reducido. Nuestra mejor opción en las aulas es que la máquina sea del alumno y la lleve cada día a casa. Así, hay una computadora más en el entorno familiar, con lo que esto representa.

Desde el exterior, se valora como un gran ejemplo que el gobierno de Colombia disponga del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y también las periódicas actuaciones en materia TIC que lleva a cabo el Ministerio de Educación Nacional. En el área educativa, además de las máquinas y los programas institucionales, es imprescindible la formación del profesorado, los programas pedagógicos competenciales, la demostración práctica de que se usan con fines educativos y las herramientas de control y validación sobre su eficaz aprovechamiento. Así, el alumnado se formará, entre otras competencias, en la competencia digital.

Pero, ¿qué ocurre con la formación de sus familias en este campo?

Bastantes publicaciones sobre TIC y educación no suelen referirse al impacto que tiene en los hogares que los alumnos las usen (mejor si es de forma intensiva) en las aulas. Se centran en las grandes líneas de los desafíos de las TIC para el cambio educativo, tratan sobre la innovación y las competencias digitales de los docentes, sobre infraestructuras y sobre la importancia de que el alumno disponga de una computadora en casa, cuando se refieren a la disponibilidad y uso de las TIC en las escuelas lationamericanas. En el plano social sí hay publicaciones que se plantean las TIC como una oportunidad de inclusión social en América Latina y El Caribe. Todos los temas anteriores, sin duda, son aspectos imprescindibles para innovar y avanzar.

Cuando una institución educativa se plantea educar con las TIC ha de tener muy presente la repercusión educativa que los aprendizajes tendrán en las familias por medio de los alumnos – hijos como intermediarios activos. Usar una computadora personal en el aula cada día, propiedad del alumno, que va y viene a casa, es una estrategia muy efectiva para conseguir, de entrada, una mayor alfabetización digital para todos. Por otra parte, desde el punto de vista económico, los programas educativos institucionales 2.0, puestos en marcha hasta ahora, han impulsado y revitalizado las ventas del comercio informático de proximidad y también las consultas y compras vía online.

¿Cuáles son los cambios que he observado en las familias con alumnos que estudian con las TIC? Resumo los más destacados, fruto de mi experiencia profesional, de conclusiones cualitativas a las que hemos llegado con otros educadores y también otros extraídos de múltiples conversaciones e intercambios de mensajes con las familias:

· El efecto comunidad virtual: pertenencia a un grupo unido por unas características comunes, con la misma información a la vez y que utiliza las mismas herramientas tecnológicas que está usando el resto de la sociedad.

· Paulatina reducción de la brecha digital que pudiera existir entre padres e hijos: Incluso se ha observado que los abuelos también se interesan por las posibilidades de la tecnología. Piden a sus nietos que les enseñen o bien acuden a bibliotecas públicas o centros para la tercera edad para aprender.

· Incremento de las consultas del correo electrónico personal: mi centro hace años que suprimió el papel para comunicar información oficial a las familias y solo se envían a través del e-mail (el medio ambiente también estará muy agradecido).

· Comunicación directa con la institución educativa: secretaría, profesorado y dirección conectados, de modo que los flujos comunicativos son bidireccionales, continuos y rápidos.

· Incremento de las consultas a la web del centro: donde aparecen noticias de la institución escolar y a través de la cual acceden (con contraseña personal) a la plataforma de la Intranet, donde hacen seguimiento a las calificaciones, asistencia y disciplina de sus hijos.

· Autoformación digital para resolver problemas o dudas informáticas: el uso habitual suscita la búsqueda de estrategias para llegar a soluciones, donde una fuente muy importante de ayuda son los propios hijos.

· Familiarización con el formato de los libros y materiales digitales: el centro no usa habitualmente recursos en papel en la enseñanza secundaria obligatoria. Las familias pueden acceder a su consulta como sus hijos desde la intranet del centro.

· Paulatina introducción de usos diferentes a los más comunes en los dispositivos móviles: con información previa de interés para toda la comunidad educativa.

· Las redes sociales como herramientas para aprender y estar informados: el centro publica continuamente noticias multimedia en redes sociales como Facebook, Twitter y Youtube, que son cada vez más seguidas por la comunidad educativa y exalumnos. También ha introducido informaciones para educar a los padres en la Internet segura, privacidad, fomento de la responsabilidad digital, etc.

· Familiarización con el pago electrónico: desde hace algunos años los libros digitales solo se puede adquirir a través del pago con tarjeta bancaria, como si adquirieran otros productos.

· Conciencia de que las TIC a veces fallan: comprensión de que no siempre hay soluciones claras a problemas técnicos, que hay que tener paciencia y que la inmediatez a veces no es posible.

· Formación digital compartida: consolidación de la ‘ciudadanía digital’.

· Introducción de tendencias que los adultos a veces o no conocen o no practican: ver la televisión vía web a la hora que se quiera, descargas de poadcast, interactividad con los programas televisivos vía redes sociales desde dispositivos móviles (cambio de la pasividad por la participación), entre otras.

· Planteamiento, desde la práctica, de temas que nos preocupan a todos: la ciberseguridad, la adición tecnológica, la propiedad de los datos, el ciberacoso, el rastro digital, la privacidad, los derechos de autoría o la dependencia de las máquinas, son algunos ejemplos.

· Pensar en cómo será la sociedad del futuro: con énfasis particular en cuál será el futuro laboral de sus hijos en un mundo global en el que ya hay viejos y nuevos empleos, y otros que aún son una incógnita para quienes estamos empeñados en educar para el futuro desde el presente.

La formación digital es uno de los grandes retos para familias, alumnos y educadores. Desde hace tiempo existen muchas guías de educación digital, que brindan múltiples consejos sobre seguridad en Internet y otras propuestas formadoras. Pero no cabe duda de que se ha de aprender haciendo y qué mejor que instituciones educativas, profesores, familias y alumnos aprendamos, enseñemos, compartamos, interactuemos y practiquemos a la vez. Las TIC nos brindan esta gran oportunidad, no la podemos desperdiciar.