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El inglés es una asignatura pendiente, y aprenderlo no es misión imposible aunque, como a todo, hay que dedicarle tiempo.

El inglés sigue siendo hoy en día la lengua que más se demanda en la mayoría de las ofertas de empleo y la que más se estudia por sus posibilidades en el mundo académico y en el profesional. Sin embargo, también es el principal idioma que forma parte de esa asignatura pendiente de muchos españoles.

Su aprendizaje no tiene por qué ser complicado. La ventaja en la actualidad es que hay diferentes métodos de enseñanza que permiten que cada persona pueda encontrar el que mejor se adapte a su nivel, tiempo que le puede dedicar… Porque eso sí: para aprenderlo tal y como sucede con cualquier otro idioma, asignatura, hobby, habilidad o materia hay que dedicarle un determinado tiempo.

Según explica Helena Jiménez, Marketing Support Manager de Cambridge English Language Assessment, “aprender cualquier idioma requiere siempre un esfuerzo personal. Aprender inglés, no obstante, no entraña una dificultad mayor que dominar otra lengua de características similares”.

Aunque hay que tener en cuenta que el aprendizaje “depende de cada alumno y de varios factores externos. Cada uno aprende a su ritmo y tiene más o menos habilidades lingüísticas o aptitudes para las varias destrezas involucradas en el aprendizaje de un idioma como son la lectura, la escritura, comprensión auditiva, expresión oral y pronunciación. Depende de la motivación o necesidades del alumno. ¿Está aprendiendo inglés por fuerza porque es una obligación laboral o porque realmente tiene interés en aprenderlo? Los que realmente quieren aprender van a tener más facilidades además de ser más propensos a leer y escuchar en inglés fuera de clase”, matiza Samuel Bradford, director adjunto del centro de British Council en Somosaguas.

Para Bradford, “ningún idioma extranjero es realmente más difícil de aprender que otros” si bien reconoce que “la gramática inglesa puede causar más problemas para el alumno español que la de francés o italiano, que son más parecidos ya que proceden del latín. Pero eso no quiere decir que la gramática inglesa sea más compleja, simplemente es menos familiar. Aprender un idioma es un proceso largo que puede durar muchos años, así que hay que tener expectativas realistas”. Una opinión que también comparte en buena medida Beatriz Campillo, jefa de Estudios del Departamento de Inglés de Enseñalia, quien afirma que “el inglés no es tan complicado. La gramática es de las más sencillas. Es más difícil el escrito y la pronunciación”.

Entonces, ¿por qué les cuesta tanto a los españoles aprender inglés? “En España, tradicionalmente, el aprendizaje de idiomas -ahora el inglés pero, en su momento, también el francés-, se ha centrado exclusivamente en la gramática. En las aulas no se fomentaba la expresión oral (Speaking) ni tampoco la comprensión auditiva (Listening). Poco a poco se han ido integrando estas destrezas en el aprendizaje y de forma natural también en el aula, por lo que el estudio del inglés está pasando de entenderse como una asignatura más a tener un enfoque más práctico que abarca muchas materias dentro y fuera del aula”, aclara Helena Jiménez. Una afirmación que secunda Manuel Miró, profesor y jefe del Departamento de Lenguas Extranjeras del Colegio Británico de Aragón, quien considera que “en España se ha aprendido mal el inglés y ahora se enseña de otra forma haciendo más hincapié en las destrezas orales”.

Esta idea también es expresada por Samuel Bradford. De hecho, señala que “a veces les cuesta aprenderlo a los españoles por sus experiencias negativas con la enseñanza tradicional a base de estudiar gramática en el cole que han derivado en un rechazo hacia el idioma. También es verdad que hay que aceptar que cometer errores y experimentar con el idioma es una parte importante de aprender, así que hay que superar el miedo a ‘meter la pata’ y soltarse. Hemos visto que los que tienen contacto con el idioma y empiezan a hablarlo desde pequeños tienen más facilidades para llegar a un nivel alto”.

Pero asimismo hay otros factores que dificultan o que son una barrera a la hora de aprenderlo. “El miedo y el sentido al ridículo de los españoles para hablar en inglés es muy alto, aunque los alumnos lo hagan bien”, afirma Beatriz Campillo. Un factor que indica igualmente Manuel Miró, del Colegio Británico de Aragón, al asegurar que “sí hay vergüenza al hablarlo”, si bien la situación está cambiando. “Aquí en el colegio, nuestros alumnos no tienen miedo porque desde pequeños se han estado expresando en inglés y no tienen temor a comunicarse”.

Son barreras que, sin embargo, pueden solucionarse sin problemas “a través de la constancia y de la práctica, que son las claves para enfrentarse con éxito al aprendizaje de cualquier idioma”, afirma Helena Jiménez, quien añade que “en nuestro caso, cada vez más estudiantes se presentan a los exámenes de Cambridge English. Estos, al evaluar las cuatro destrezas, hacen que necesitemos practicarlas e incluirlas en nuestra preparación. La metodología está cambiando y la evolución se nota: en los últimos años cada vez candidatos más jóvenes se presentan a exámenes de nivel más elevado. El inglés finalmente… ¡no se nos da tan mal!”, aclara Helena Jiménez.

Principales errores y fortalezas

A la hora de aprender inglés, a los españoles hay partes del idioma o destrezas que les resulta más difícil aprender y que también son en las que más suelen fallar. Los mayores problemas se encuentran a la hora de hablar. Según señala Helena Jiménez, Marketing Support Manager de Cambridge English Language Assessment, “en España lo que más nos cuesta es el Speaking”. Pero hay razones que lo justifican. “Se trata de la destreza que menos se ha evaluado en los exámenes tradicionales y que menos se ha podido practicar en el aula. Es la parte del examen a la que el candidato le suele tener más respeto y en la que se ponen más nerviosos. Sin embargo, la práctica de esta destreza es cada vez más frecuente en los colegios gracias a que cada vez hay más auxiliares de conversación en el aula y se da más importancia a la expresión oral”, asegura Helena Jiménez.

El Speaking ha sido una de las partes que más ha costado incluso a los que hoy en día son profesores de inglés. Beatriz Campillo explica que “me daba vergüenza hablar cuando estaba en la carrera y pensaba que todos hablaban mejor que yo hasta que me di cuenta de que no era así cuando me fui de viaje a Inglaterra. El problema en España es que en las clases de inglés no se ha incidido en la práctica y por eso hay falta de confianza, pero que con la práctica diaria, lecturas, ver televisión… el alumno va cogiendo fluidez, pero hay que trabajar”. Además, en España, hay un handicap adicional en comparación con otros países y es queen otros estados “ya tienes la tele en ese idioma”.

Y entre los principales errores de los estudiantes figura la pronunciación que, según Samuel Bradford, director adjunto del centro de British Council en Somosaguas, es lo que más cuesta a los alumnos adultos que aprenden inglés. “En general –añade- tienen problemas con las vocales porque hay más sonidos en inglés y frecuentemente no se pronuncian como se escriben. Puede resultar difícil distinguir entre largos y cortos sonidos como puede ser la ‘ee’ en ‘sheep’ o la ‘i’ en ship. Otros sonidos consonantes también pueden presentar dificultades para los españoles como la ‘b’, la ‘v’ -se pronuncia más o menos igual en español- o la ‘sh’. Además, el inglés oral tiene un cierto ritmo y entonación, que puede ser difícil de emular para los españoles”.

Problemas a su vez se detectan en otras destrezas del idioma. Por ejemplo, “la expresión escrita siempre requiere una atención especial y no es especialmente la parte más sencilla -¡incluso en el idioma materno!-. A los errores que se pueden cometer en cuanto a estructura y formato del lenguaje se unen los errores a la hora de escribir una palabra (spelling mistakes) que, además, restan puntos”, apunta Helena Jiménez.

Igualmente se aprecian otras dificultades en los estudiantes a la hora de escribir porque “los españoles tienden a redactar frases demasiadas largas y puede ser difícil acertar en el tono o en el nivel de formalidad, ya que cada idioma tiene sus convenciones para tipos de escritura diferentes”, añade Bradford.

En general, “los alumnos conocen muy bien los ejercicios y saben rellenar los huecos pero, al usar el idioma, tienen fallos en tiempos verbales”, señala Beatriz Campillo, jefa de Estudios del Departamento de Inglés de Enseñalia, quien añade que “al haber aprendido el vocabulario con la traducción hace que los alumnos se acostumbren a una traducción literal”. Además, también es habitual que se cometan fallos en la estructura de la frase “y hay una tendencia a que se digan las cosas de forma más difícil”.

Otro inconveniente es que, aunque “la gramática inglesa es fácil, no es tan normativa como la española. El problema es que por cada regla hay siete u ocho excepciones por lo que no sirve estudiar al pie de la letra”, señala Manuel Miró, profesor y jefe del Departamento de Lenguas Extranjeras del Colegio Británico de Aragón, quien asevera que hay que tener en cuenta que el “vocabulario en inglés es extenso porque es muy rico, aunque se consigue conocerlo con constancia”.

Pese a estas dificultades que pueden superarse, ¿qué es lo que más se resiste a la hora de aprender? Los famosos phrasal verbs. Y no porque sean difíciles, sino porque “se tiende a dar una lista de 200 verbos con preposición para memorizar. Es más sencillo si se aprende a relacionarlos con un tema por ejemplo, porque además hay muchos que ya no se usan”, asegura la profesora de Enseñalia.

Y, en el caso del Listening, las principales dificultades para aprender el idioma vienen de la mano de las denominadas “Peak forms” o formas reducidas de ciertas palabras, así como de otras características del lenguaje fluido que cambian la manera de pronunciar las palabras. Y esto puede ser un inconveniente porque “en español siempre se pronuncian las palabras igual. Cuando se escucha un texto en inglés, las formas reducidas, omisión y asimilación pueden crear confusión para los oyentes si no están familiarizados con estas características”, explica el director adjunto del centro de British Council en Somosaguas.

En gran parte, las dificultades a la hora de enfrentarse a la comprensión oral o al Listening están vinculadas a la mayor o menor exposición de la persona al idioma. De esta manera, según explica la Marketing Support Manager de Cambridge English Language Assessment, “a medida que se incorporan de forma natural el visionado de películas, series o documentales en versión original en inglés, la parte de comprensión oral resulta menos complicada, ya que el oído se familiariza con el sonido real del idioma”.

Pero, al aprender el idioma, no todo son dificultades para los españoles. De hecho, en general se aprecia que tienen una serie de puntos fuertes o de fortalezas. Y una de ellas es la gramática porque “la enseñanza del inglés se ha basado durante mucho tiempo en la gramática y esta es la destreza con la que los estudiantes se sienten más cómodos”, señala Helena Jiménez. Una opinión que también comparte Samuel Bradford, sobre todo, en el caso de los alumnos adultos porque “tienden a tener más facilidades con ejercicios de gramática básica o que requiere aprender de memoria porque suelen ser más acostumbrados a este estilo de enseñanza”.

Además, una ventaja importante es que “el inglés es muy agradecido porque desde el principio una persona es capaz de decir cuatro o cinco cosas porque este idioma está en todas partes y se está familiarizado, aunque después viene lo difícil”, aclara Manuel Miró.

 

 

 

Texto original: http://goo.gl/BoHDgG