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Llegó la hora de la verdad. Los exámenes finales están a la vuelta de la esquina y en las próximas semanas te juegas gran parte del curso.

Sin embargo, para asegurarte que obtienes los mejores resultados, la forma de afrontar estos exámenes debe ser diferente a cómo afrontas los exámenes parciales o los trabajos y proyectos que se suceden durante el curso.

A continuación te ofrecemos 6 consejos para que salgas victorioso en esta difícil batalla.

#1 Planificar

Los exámenes finales vienen condensados en pocas semanas. Una vez que empiezas, es difícil encontrar el tiempo necesario para prepararse. Por tanto, es crucial que tengamos un horario de estudio planificado previamente, teniendo en cuenta el tiempo que tenemos disponible así como las asignaturas que tenemos que estudiar.

#2 No Especular

No te pongas a pensar en la nota mínima que debes sacar para hacer media con el resto de exámenes del curso y así aprobar con un 5. Cuando sales “a empatar”, tienes muchas posibilidades de perder y que tus cuentas no salgan. Por ello, te recomendamos que pongas toda la carne en el asador y que vayas a por la máxima nota. El curso depende de ello.

#3 Repasar

No te estudies únicamente los últimos temas. Los exámenes finales suelen incluir preguntas relacionadas con toda la asignatura en su conjunto para así evaluar la comprensión global del alumno.

Por tanto, es importante que repases los primeros temas. No es necesario que te lo estudies todo de nuevo pero sí que realices una lectura comprensiva para ir avanzado. Esto es especialmente importante en asignaturas como matemáticas o físicas en la que es necesario dominar las bases para poder avanzar.

#4 Reducir

Si tienes que volver a estudiar temas anteriores, además de los nuevos, te preguntarás de dónde vas a sacar el tiempo. La clave está en reducir. Sí, has oído bien, reducir. Pero, espera, esto no consiste en eliminar temas y párrafos aleatoriamente. Consiste en reducir el volumen de lo que debes estudiar sin que por ello tu nivel de conocimiento se vea perjudicado.

La clave para ello son los mapas mentales. El truco está en incluir únicamente palabras clave y relacionarlas de manera lógica para que, con simplemente mirarlas, tu cerebro sea capaz de desarrollar el resto. Por tanto, a partir de cada nodo o palabra clave, tu cerebro debería de ser capaz de desarrollar un párrafo con sentido.

¿Quieres poner esta técnica en práctica? La herramienta de creación de mapas mentales de GoConqr te permite crear mapas mentales personalizados con elementos visuales de manera sencilla.

#5 Practicar

Desgraciadamente, cuando se trata de los exámenes finales, no es suficiente con saberse el temario. El tipo de examen puede jugar un papel fundamental en tus resultados. Por tanto, debes conocer qué formato y estructura seguirá cada uno de tus exámenes para así adaptar tu estudio a estas circunstancias.

Por ejemplo, no es lo mismo un examen en el que has de desarrollar preguntas que uno tipo test.
Además de estudiar de manera diferente, deberás practicar con modelos de exámenes y controlar el tiempo. Esto es especialmente relevante si el examen es tipo test.

#6 Leer

En muchas ocasiones, los nervios nos juegan una mala pasada y leemos mal el enunciado de las preguntas, lo que nos lleva a contestar erróneamente.

Esta situación, que puede quedarse en una anécdota graciosa en los exámenes parciales, puede causarnos muchos quebraderos de cabeza en los exámenes finales. De hecho, leer mal el enunciado puede marcar la diferencia entre aprobar o no una asignatura y lo peor de todo es que, probablemente, ¡te sabías la respuesta correcta!

Por tanto, te recomendamos que te tomes unos minutos al principio del examen para leer detenidamente todas las preguntas.
También suele dar muy buenos resultados si, antes de empezar a responder, tomas apuntes. De esta forma tendrás la estructura de tu respuesta clara y evitarás ponerte nervioso por la posibilidad de olvidar datos clave.

 

Texto original: http://bit.ly/1JQHoLt