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Hablar de excelencia, tal como lo define la Real Academia, es hablar de una cualidad que implica una superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación, que brilla y que sobresale sobre los demás. Trasladado este término al ámbito del e-learning, hablar de excelente es etiquetarlo como “ejemplar”, es decir, que presenta unos estándares que sobresalen del resto. Este concepto de “excelencia” ha sido fácilmente difundido sobre todo porque se trata de un lenguaje asequible. Pero a pesar de la extensión de su utilización se plantean dos problemas a la hora de hacer tangible el concepto de excelencia cuando tratamos de conferirlo a algo concreto.

La primera dificultad surge cuando se plantea su definición,  ya que la determinación de unas  cualidades o especificaciones dependerá de a quién se le pregunte para considerar una formación e-learning como excelente. En este caso, pueden prevalecer preferencias sobre atribuciones como el formato y la tecnología, y olvidándose de otras cuestiones tan importantes como son la adecuación a las necesidades y la satisfacción del alumno, elementos que favorecerán a la fidelización, el fortalecimiento competitivo y el incremento de la rentabilidad.

El segundo de los escollos será cómo llevar a cabo la medición de la excelencia debido a la complejidad del término. Dicha cuantificación es un requisito necesario para poder establecer los niveles a alcanzar. Es, por tanto, un concepto que presenta un carácter idiosincrásico y cambiante en el tiempo.

Ante un escenario de incremento de la globalización y de incertidumbre a la hora de seleccionar  un curso online,  el contar con sistemas que permitan valorarlos servirá para comparar actuaciones. Y es aquí donde juegan un papel importante los distintos modelos de calidad, al vincularse a prácticas sobresalientes en la gestión, así como el establecer estándares que sirvan de referencia.

La excelencia en e-learning se logra mediante la satisfacción de  los clientes (clientes externos e internos), promoviendo una gestión eficiente de todos los procesos (maximización de la utilidad de los recursos) e incentivando la mejora continua; y sustentando y apoyando el sistema en un liderazgo propulsor.

Esta manera de gestionar el e-learning supondrá un cambio cultural al ser necesario acordar nuevos procesos y procedimientos, tecnologías, estructuras y recursos. Pero a cambio la recompensa será la consecución de la excelencia en este tipo de formación. Y recordemos la frase de Steve Jobs: “Tenga un criterio de calidad. Algunas personas no están acostumbradas a un entorno en el que se espera la excelencia”.

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