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“En la mayoría de las escuelas, medimos a los niños por lo que saben. Por lo general, tienen que memorizar el contenido de cualquier prueba que se avecina. Debido a que la medición de los resultados de aprendizaje de memoria es fácil, la memoria prevalece. Lo que los niños saben simplemente no es importante en comparación con lo que pueden pensar”, explicó Sugata Mitra, profesor de Tecnología Educativa de la Escuela de Educación, Comunicación y Ciencias del Lenguaje de la Universidad de Newcastle, Reino Unido.

En el análisis “What’s the point?”, lema de la octava edición de la Ciudad de las Ideas, el tema educativo era uno de los principales a evaluar, así aseguró el especialista Sugata Mitra durante su ponencia: “Las escuelas fueron diseñadas para producir personas idénticas, todos deben saber lo mismo, todos somos producto de este sistema. En una época las escuelas fueron diseñadas para resolver todos los problemas, pero esto ya quedó atrás”.

Durante su ponencia en el recién inaugurado Auditorio Metropolitano de la ciudad de Puebla, el investigador explicó con un ejemplo: cuando un alumno entra en el salón de clases, la maestra dice “hoy les voy a enseñar trigonometría”, sin explicar cuál es el objetivo ni la utilidad del tema.

Sin embargo, si la maestra preguntara: ¿cómo es que tu celular sabe exactamente dónde estás?, y se les da acceso a Internet, muy probablemente regresen con una respuesta: gracias al GPS.

La siguiente pregunta podría ser: ¿sabes cómo funciona el GPS?, lo que con toda seguridad llevaría a los jóvenes a descubrir que al menos tres satélites hacen posible esa tecnología. Es entonces que la maestra podría preguntar: el secreto detrás de esa conexión es la trigonometría, ¿quieren saber cómo funciona?

“Hoy nos enfrentamos ante un reto creativo”, dijo el investigador.

La importancia del Internet
 en procesos educativos

En 1999, Mitra comenzó un experimento. Una computadora se fijó dentro de una pared en un barrio pobre de la India en Kalkaji, Nueva Delhi, y se permitió a los niños utilizarla libremente.

El experimento denominado Hole in the Wall estaba destinado a probar que los niños podían ser enseñados en computación con mucha facilidad y sin ningún entrenamiento formal. Así, con el paso de los meses, ellos mismos comenzaron a hacerse preguntas, a incrementar su entendimiento y motivar su curiosidad usando sus propios recursos.

“Fue entonces que descubrí, y eso no le gusta a muchos, que los grupos de niños sin supervisión pueden aprender (casi) todo por sí mismos”, comentó.

Esta investigación ha dejado una huella en la cultura popular.

El diplomático indio Vikas Swarup leyó sobre el experimento de Mitra y se inspiró para escribir su primera novela, la cual se convirtió en la película ganadora del Óscar en el 2009, ¿Quién quiere ser millonario?.

Cambios de paradigma

Mitra aseguró que “podemos dirigir a los alumnos hacia un plan de estudio determinado o a preguntas grandes. 
Lamentablemente nuestro sistema educativo está diseñado al revés”.

Dijo que nada de esto funcionará, “a menos que cambiemos nuestro sistema de evaluación, que tiene más de 100 años. Estamos preparando a los niños para oficinas que existían hace un siglo”.

El experto que cuenta con más de 25 inventos en el área de la ciencia cognitiva y la tecnología educativa, explicó que la evaluación de los niños debe ser de manera diferente.

Reconoció, sin embargo, que aún no sabe cómo será el mecanismo de evaluación, pero sí que Internet jugará un papel fundamental, “¿cómo es que el Internet no está en nuestro salón de clases?, ya que en esto radica el futuro de la educación”.

Mitra concluyó que, independientemente de si sus teorías son acertadas o no, lo que debemos evitar es “el error de imponer a nuestros hijos los métodos obsoletos que nosotros padecimos”. La escuela debe ser cambiada.

 

 

Texto original: http://goo.gl/35AG3L