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De acuerdo con el especialista en estrategia Gary Hamel, las organizaciones líderes del siglo XXI serán aquellas que tengan la capacidad de integrar tecnología, talento y diseño organizacional de una forma única e innovadora. La integración de estas tres dimensiones, dice el autor, no será un requisito solo de las empresas de tecnología sino de todas quienes aspiren a ocupar posiciones de liderazgo, con independencia de la industria o campo de actuación.

Más allá de la cauta atención con la que es necesario escuchar las predicciones de los futurólogos (facebook no existía hace 10 años, y no muchos creían que podía convertirse en una empresa de us$ 100 billones de valor), lo sostenido por el prestigioso profesor de Harvard resulta digno de consideración, aunque con algunas condiciones. Es innegable la relevancia de los tres elementos mencionados, talento, diseño organizacional y tecnología, pues la evidencia empírica ya hoy permite demostrar que organizaciones líderes de diferentes industrias destacan en la forma en la que manejan estas variables. Sin embargo, resulta necesario advertir que la buena gestión de estos tres elementos no garantiza una condición o posición de liderazgo. Algo más debe ser hecho.

Las organizaciones líderes requieren, además de lo anterior, un preciso direccionamiento y foco estratégico. La condición de liderazgo no necesariamente está relacionada con la posesión de un elevado segmento del mercado, tampoco tiene relación con el tamaño de la fuerza de ventas ni con un tipo específico de infraestructura física instalada. En el pasado, las empresas líderes de cada industria estaban muy asociadas con estas características. Sin embargo, en el mundo de la producción colaborativa y de la cultura digital, esos indicadores por sí solos ya no permiten vislumbrar la real posición competitiva y de liderazgo de una organización.

Es líder la organización que piensa y hace las cosas de manera diferente, la que crea discusiones con sentido con los clientes, con la comunidad y también con los competidores. Asimismo, es líder la organización que muestra el camino de la creatividad y la innovación, modelando la conducta del resto de los actores de su industria. No es líder el más grande, ni el más ágil, ni el que más gasta en I+D, sino el más inteligente, de la misma manera que no es líder quien monopoliza una conversación sino aquel que, cuando habla, todos escuchan.

Esa condición de liderazgo la produce y sostiene una cultura de trabajo que vibra con el desafío de entregar soluciones de una manera original, que se apasiona trabajando con personas y sirviendo a terceros, que disfruta interpretando a los problemas como oportunidades, que entiende que la colaboración es una fuerza poderosa que multiplica las posibilidades, y que identifica en la ejecución el momento para validar o reformular hipótesis de trabajo, sin dogmatismo ni temor, pero sin pérdida de tiempo. Esa cultura de trabajo, característica distintiva de las instituciones líderes de cualquier industrial y territorio geográfico, solo es posible de lograr a partir del cultivo diario y cotidiano de un entramado de valores, creencias y conductas puestas en juego en cada discusión y decisión.

Cengage Learning Latinoamérica, por historia y por sus capacidades y recursos, aspira a sostener cada año su posición de liderazgo dentro de la industria educativa. Para ello se vale no solo de lo señalado por Hamel, sino también de una misión que claramente explicita su aporte diferencial en la educación (creación de experiencias de aprendizaje de alto valor), de un detallado plan estratégico que organiza los recursos y prioriza unas acciones por sobre otras, y de un conjunto de valores que establece códigos de desenvolvimiento e interacción personal y profesional.

El Ideario, también llamado Decálogo o Credo Académico, emerge como una pieza adicional conveniente para explicitar preferencias y aspiraciones educativas, situando a la compleja operación comercial de Cengage Learning Latinoamérica en un lugar comprensible para quienes diariamente impulsan su progreso en cada reunión y rincón de la región. El Ideario se compone de diez principios que tratan sobre la calidad, los aprendizajes, los docentes, y la comunidad educativa, entre otros temas, proveyendo un marco conceptual que facilita el entendimiento de las razones que justifican el lanzamiento de cada iniciativa, la creación de cada activo y el diseño de cada solución.

El Ideario se integra al mapa de definiciones y particularidad de Cengage Learning, colaborando para aumentar las posibilidades de que las ideas, soluciones e iniciativas sean concebidas, propuestas o implementadas por cualquier integrante de la organización. Este andamiaje conceptual completa la carta de presentación de valores de la compañía, proveyendo mayor cohesión interna y, gracias a ello, aumentando la confianza y empatía generada con los tomadores de decisiones de la educación, en todos los segmentos y regiones en donde la compañía se proponga operar.

El siglo XXI requiere nuevas organizaciones, y ellas nuevos principios fundantes. Las instituciones educativas, al igual que el resto, también están alcanzadas por estas máximas. No solo necesitan planes y objetivos, sino un desempeño diario tan apasionado como disciplinado. Por ello, las aspiraciones de Cengage Learning Latinoamérica encuentran en el Ideario ahora lo mismo que en la misión y en el plan estratégico anteriormente. Ello es, los componentes necesarios para apuntalar una cultura de trabajo progresivamente innovadora y sostenidamente dinámica, que garantice en el tiempo una posición de liderazgo justificadamente lograda.

Por Juan Maria Segura para Cengage Learning Latinoamérica