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Hay muchos métodos de estudio, pero suelen enfocarse en su mayoría a la memorización, pero aprender no es lo mismo que memorizar. Si quieres mejorar la forma en la que estudias primero es necesario entender las bases y los patrones que se esconden detrás de la memoria, aquí te ayudamos.

Estudia en sesiones de 25 minutos

Pasar horas frente a los libros o los apuntes es la práctica más común cuando se quiere estudiar. La realidad es que la capacidad de concentración de una persona comienza a disminuir a partir de los 25 minutos, por lo tanto es más efectivo realizar sesiones de estudio más cortas intercaladas con periodos de descanso. De esta manera, la concentración y, por ende, la capacidad de aprendizaje serán mucho mayores.

Una técnica que puedes utilizar es el Método Pomodoro: consiste en 25 minutos de concentración máxima y sin distracciones, al término de la cual se toman 5 minutos de descanso, para después volver a empezar el ciclo. Lo que esta técnica pretende es maximizar el tiempo de trabajo al buscar un equilibrio entre productividad y concentración.

Utiliza diferentes técnicas de lectura: skimming y scanning

Unas de las claves para estudiar mejor es aprender la diferencia entre leer y entender. No es suficiente leer o releer los libros de texto o tus apuntes, es necesario aprender a sacarle provecho a aquello que leemos. Entender, clasificar y diferenciar son las habilidades que un buen estudiante debe conocer. Esto convertirá grandes cantidades de texto en grandes cantidades de contenidos.

Un primer paso para lograr que tu lectura sea de mejor calidad son el skimming y el scanning, dos técnicas que te permitirán primero comprender las ideas generales de un texto para después enfocarte en las palabras clave para tener una comprensión profunda. Es prudente mencionar que estás técnicas no deben utilizarse por separado, pues pueden entorpecer la comprensión; deben ser parte de un proceso completo de lectura y análisis.

  • Skimming: esta técnica se recomienda como un primer paso, no como un método de lectura completa, ya que ésta consiste en pasear la vista por el texto sólo captando ciertas palabras. Se aconseja leer únicamente la primer línea de cada párrafo para así formar una esquema o mapa mental de lo que el texto va a tratar. Esta técnica ayuda ya que es más fácil comprender lo que se está leyendo cuando hay un conocimiento previo del contenido del texto.
  • Scanning: esta técnica consiste en escanear el texto línea por línea en busca de conceptos o palabras clave que se repitan a lo largo del mismo. Esto permitirá asimilar los conceptos no como palabras aisladas sino como parte de un contexto.

Para entender hay que saber explicar

A Einstein se le atribuye la frase “si no eres capaz de explicarle algo a un niño de 5 años es porque no lo entiendes del todo”, y aunque puede tener sus críticas hay mucha verdad detrás de estas palabras. Se sabe que el cerebro entiende y aprende conceptos cuando es capaz de destilarlos hasta su esencia misma.

Un buen método es crear grupos de estudio, y que cada integrante exponga un tema como si estuviera dando una clase. Esto ayudará de dos maneras: primero se tendrá que revisar los apuntes para crear un breve guión con la información importante, lo cual reforzará los conocimientos; y segundo, podrás localizar los conceptos en los cuales fallas o tienes dudas, pues se tendrán problemas o se sentirá una falta de confianza al tratar de explicarlos.

Memorizar no es malo si entiendes cómo funciona

La memoria humana es una habilidad compleja y de suma importancia para los seres humanos, por eso no debemos descartarla por completo al momento de estudiar. Eso sí, no se debe priorizar este método, sino utilizarse como una herramienta para potenciar el aprendizaje.

La memoria tiene un factor visual muy significativo, por lo tanto si se quiere facilitar esta capacidad, los patrones o las repeticiones son un buen método para fijar conocimientos. Al momento de estudiar se recomienda crear mapas conceptuales u ordenar la información de cierta manera que nos facilite reconocerla, asimilarla y memorizarla. Otra buena técnica es la mnemotecnia, diferentes métodos que consisten en tomar ciertos conceptos o palabras claves y organizarlos bajo cierto orden que los relacione unos con otros, por ejemplo crear una breve historia, frases chistosas, tomar las primeras letras de casa concepto y relacionarlas con otras palabras más sencillas, etc.

La práctica hace al maestro

Una manera de aprender y memorizar casi sin darte cuenta es realizar algún tipo de actividad práctica relacionada con la información. Esta noción es la que se esconde detrás de las tareas escolares, aunque últimamente esta actividad parece estar desvirtuada y se utiliza más como un trabajo mecánico que un trabajo de comprensión y aplicación del conocimiento. Hacer redacciones, resolver problemas, escribir un breve ensayo, esquematizar o simplemente ordenar términos en orden alfabético son procesos que ayudan tanto a la memorización como a la relación de conceptos.

El poder del sueño

Cuando una persona duerme, el cerebro comienza la etapa de mayor funcionamiento en el cual se da el proceso de relacionar lo sucedido durante el día. Cuando se sueña, todas las ideas, nociones, conceptos o teorías que se encuentran revoloteando libremente por la cabeza empiezan a ordenarse y relacionarse unas con otras. Neurológicamente hablando, es en este momento en el que el cerebro crea las conexiones neuronales que producen el conocimiento. Para facilitar estas conexiones, puedes hacer un breve repaso de la información justo antes de dormir y listo, el resto del trabajo lo realizará tu cerebro sin que tu te des cuenta.

 

Texto original: http://bit.ly/1LLv4Kf